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PARTIDO DE VUELTA DE LA SEMIFINAL
“CON LA FRENTE EN ALTO”
TRAS UN EMPATE SIN GOLES, SE ESCAPA LA SEGUNDA DIVISIÓN.
P or:
Felipe Ramírez Ambriz.
Zacapu, Michoacán; a 21 de Mayo de
2011. Monarcas Zacapu puso punto final a una gran temporada, la cual lo había
proyectado como el gran favorito para lograr el tan anhelado ascenso a la
segunda división de fútbol, luego de empatar esta tarde 0-0 frente al equipo de
Vaqueros de Ixtlán.
El estadio municipal lució como nunca antes se había visto en un partido de
Monarcas Zacapu, con un lleno total que la directiva encabezada por José Alfredo
Pérez Ferrer, se encargo de hacer notar la localia no cobrando las entradas y
logro abarrotar el inmueble que incluso dejó a varias personas sin lugar, no
obstante; la escuadra michoacana tuvo en sus manos su propio destino, pero este
caprichosamente le volvió a negar la victoria.
Cuando las cosas no funcionan, sucede lo que esta tarde le pasó a la monarquía,
quien vivió una intensa semana entre la polémica generada por la ruptura de su
concentración, en una etapa crucial de la liguilla por el ascenso.
No obstante, se esperaba un inicio “arrollador” por parte del equipo local, que
tenía muy claro marcar un sólo gol para igualar las cosas y así comenzar con la
histórica remontada, algo que no sucedió debido a que el rival, supo manejar de
forma eficiente la ventaja en el marcador global, que finalmente terminó 2-1.
El partido fue ríspido, cerrado. Vaqueros de Ixtlán es un equipo bien trabajado,
que sabe distribuirse a lo largo y ancho de la cancha, y que además de eso;
tiene un largo colmillo, que se ha ganado en base a la experiencia que le ha
dejado el disputar varias liguillas, en su ya larga trayectoria por el fútbol
profesional.
Sin embargo, no se puede decir que Monarcas Zacapu no haya generado
oportunidades de gol, la más clara del partido fue una pena máxima que se
decretó a los 40 minutos de la primera mitad, cuando en una serie de rebotes el
juez central marcó la falta que Alejandro Barrera falló, en un buen lance del
guardameta visitante.
La escuadra local nunca pudo levantarse de ese mal momento anímico, en el que la
afición tampoco daba crédito a lo sucedido. Así se fueron al descanso y para la
segunda parte vinieron dos cambios por la escuadra de casa, el planteamiento se
tornó más agresivo y aún quedaban 45 minutos por delante para buscar ese gol que
ya se le había negado.
Conforme transcurrieron los minutos, la desesperación fue siendo un aliado para
los jaliscienses, quienes en cada oportunidad que tenían, mostraban su
experiencia ganándole segundos al cronómetro y manipulando las órdenes
arbitrales. Entonces Vaqueros comenzó a generar peligro sobre la cabaña rival y
controló las acciones a placer.
El duelo fue avanzando hacia su final con menos oportunidades de gol por el
bando Monarca, sin embargo Boizo fue trabado en el área grande, pero esta
ocasión el juez central no quiso marcarla. Monarcas Zacapu había dejado en
desventaja numérica a su rival tras la expulsión de Jonathan Martínez, pero otra
vez Gil Valencia se hizo expulsar de manera absurda.
El último suspiro fue ya en tiempo de compensación, cuando Eder Guerrero se
plantó frente al arquero visitante y lanzó su disparo a un costado de la
portería rival. Esa fue la última jugada de peligro que quizá en mucho tiempo
quedará para el recuerdo de la afición zacapense.
Se pueden decir muchas cosas en torno a este nuevo tropiezo de Monarcas Zacapu,
aún más con toda la polémica que se suscitó durante la semana, y aunque no se le
puede cargar toda la responsabilidad a este hecho, sí se puede asegurar que vino
a mermar y dividir un grupo que sólo tenía en mente ganar el ascenso, no
obstante; ahí quedan los recuerdos de un gran equipo que pese a no lograr el
objetivo, en esta tarde sucumbieron con la frente en alto.
Habrá que esperar nuevas noticias, la directiva de Monarcas Zacapu tendrá que
analizar con frialdad esta situación y tranquilamente reflexionar sobre lo
venidero, porque aún no está confirmado si el próximo torneo, nuestra ciudad
tendrá nuevamente fútbol profesional. Hasta el próximo silbatazo y que ruede el
balón.
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